miércoles, 27 de enero de 2010

Una de las leyes de la simplicidad: Emoción




Ley Nº 7.-  Emoción:  más emoción es mejor que menos.

John Maeda es un gurú de la simplicidad de reconocido prestigio internacional. Profesor, tecnólogo y artista digital, John Maeda ha dedicado toda su vida a estudiar qué características tienen las cosas simples. El resultado, parcial, de toda esa búsqueda ha quedado condensado en un libro llamado Las Leyes de la Simplicidad.

Maeda explica en apenas 100 páginas lo que piensa sobre la simplicidad. Lo hace de manera sencilla y amena y propone  diez leyes:

1.-Reducir 2.-Organizar 3.-Tiempo 4.-Aprendizaje 5.-Diferencias 6.-Contexto. 7.-Emoción 8.-Confianza 9.-Fracaso y
10.-La única: La simplicidad consiste en sustraer lo que es obvio y añadir lo específico.

Recomiendo la lectura de este libro a cualquier persona que quiera ahondar en el tema de la simplicidad, aunque se refiere casi específicamente al diseño, estas leyes pueden aplicarse a muchas facetas de la vida.

En este artículo mencionaré la séptima Ley.

Ley Nº 7.-  Emoción:  más emoción es mejor que menos.

Desde un punto de vista racional, la simplicidad tiene un sentido económico. Los objetos simples son más fáciles y menos costosos de fabricar y por tanto pueden venderse a precios bajos y atractivos. El consumidor sobrio puede estar conforme, no obstante un fuerte sentimiento de autoafirmación domina a los seres humanos y muchas de las decisiones que tomamos no sólo se rigen por la lógica.

Llenar de emoción un producto puede requerir alejarse de la simplicidad, para introducir nuevos niveles de significado. Hay personas que eligen productos sencillos y minimalistas, como algunos móviles o un iPod, y lo primero que hacen es personalizarlos, con pegatinas, fundas y todo tipo de accesorios. Dotar de sentimiento y emoción a un objeto es una característica muy humana

En los últimos años, muchas campañas de marketing se han centrado casi exclusivamente en comunicar emociones, olvidando los aspectos racionales. El reto es mantener el nivel emocional, aunándolo con un enfoque más simple y directo.

La emoción puede parecer un elemento colateral, pero supone un impulsor de primera magnitud hacia la simplicidad, porque genera un foco de atención en el proceso, iluminándolo. La emoción genera impulso, acción, desarrollo y respuesta proactiva.

Es frecuente que en los e-mails, comentarios en blogs y mensajitos en twitter se termine la frase con una carita ;-) ;-o) , [-D, ^_^ y muchas más .Es la expresión de un estado de ánimo, un gesto simpático.

La inteligencia emocional constituye hoy en día una importante faceta de los políticos y la expresión de la emoción ya no se ve como una debilidad, sino como un rasgo humano deseable con el que todos podemos identificarnos de inmediato. Nuestra sociedad, nuestros sistemas y nuestros objetos requieren un compromiso activo con el cuidado, la atención y el sentimiento.

Imprimir emoción a nuestra actividad diaria es importante y no está reñida con la simplicidad, si no que la potencia y le añade valor.

Haz que cada tarea que inicies transmita emoción.

Una frase personalizada, junto con tu firma de puño y letra, le da un “toque” a una circular impresa que produce emoción a quien la recibe.

Cuida los detalles, llama a las personas por sus nombres (hay reglas nemotécnicas excelentes) .Nada  emociona más a una persona que oír su nombre.

Sé sencillo, pero no frío.


Que tengáis un buen día.
Montse                                        

 fuentes: libro Las leyes de la simplicidad de John Maeda

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