viernes, 2 de septiembre de 2011

Silbando al trabajar. Humor productivo



Un entorno laboral estimulante y divertido potencia la energía individual y la satisfacción en el trabajo. La gente que se divierte trabajando, normalmente trabaja más y obtiene mejores resultados.

Todos hemos oído que el sentido del humor es un antídoto contra el estrés y la ansiedad. El buen humor genera emociones positivas que nos animan, crean ilusión y potencian la creatividad.
Pasárselo bien en el "curro" puede ser un catalizador para aumentar la motivación y la productividad personal y en consecuencia, la creatividad y resultados de cualquier empresa.


En cierto estudio se preguntaba a más de setecientos profesionales y ejecutivos de uno y otro sexo de unos sesenta años de edad —la mayor parte de los cuales se hallaba ya cerca de la edad de su jubilación— cuáles consideraban que habían sido las fuentes más grandes de satisfacción en su trabajo. La conclusión de este estudio fue que lo más recompensante de todo había sido el acicate creativo que suponía el trabajo en sí y la oportunidad de seguir aprendiendo, luego venían la satisfacción del deber cumplido, las amistades que se forjan en el entorno laboral y la oportunidad de enseñar algo a los demás. Mucha menos consideración recibía, en cambio, el estatus y menos todavía la compensación económica.


No obstante, la mayoría de empresarios son recelosos a la hora de fomentar un “clima“ más distendido entre sus colaboradores, ya que temen que la chirigota, el relajamiento y la pérdida de autoridad se instalen en sus entidades, provocando el efecto contrario, es decir menos productividad y control.

No se trata de que la empresa se transforme en un circo, o en la pescadería Pike Place Fish , la cual se convirtió en un referente empresarial, gracias al libro Fish , en la que los pescaderos cantan y bailan mientras trocean el atún y lanzan por los aires los salmones haciendo malabarismos.

Se trata de instalar el humor productivo.

El humor productivo ante todo es un humor positivo.

Podemos  considerar  humor negativo
  • El estar burlándose de los demás (aunque sea del jefe), con comentarios jocosos y sarcásticos sobre defectos y costumbres personales. 
  • El contar chistes, en especial malos, a todas horas. Gastarse bromas pesadas, ridiculizar a la gente y meter bulla con las faltas y errores de los demás. 
  • Instalar la chirigota como único medio de emplear el tiempo. (Lo que más temen los empresarios) 
Este tipo de humor puede generar emociones tóxicas y su contagio emocional. Cada uno de nosotros forma parte del equipo emocional con el que cuentan los demás y, en consecuencia, nos sentimos afectados por su estado de ánimo. Las emociones tóxicas no hacen más que emponzoñar las relaciones.

En cambio, el humor positivo como estrategia de trabajo, será aquel que nos permita reír a todos sin ofender ni hostigar a nadie y que incidirá en propiciar un buen ambiente laboral. Los líderes deberán promover este clima, fomentando a la vez el respeto, la comunicación y la participación activa.


Desdramatizar situaciones difíciles y reirse de uno mismo, nos permitirán tomar distancia de los problemas y ver las cosas desde otro ángulo.

Son pocas las empresas que se toman en “serio” tener en cuenta el humor de los candidatos a un puesto de trabajo. Sin embargo es una cualidad más a sospesar; en especial, para algunos puestos específicos como ventas, servicios al público, jefes de equipo, enfermeras y asistentes sociales. Actividades en las que además de una excelente profesionalidad, es preciso transmitir buenas dosis de positivismoUna sonrisa puede ser el mejor bálsamo y también el preámbulo de una buena venta. 


"Si el trabajo se convierte en un juego, en una diversión, será más fácil hacerlo".


¿Os acordáis de Mary Poppins que empieza a trabajar de institutriz y los niños Jane y Michael no quieren hacer la tediosa tarea de ordenar su habitación y ella con cuatro chasquidos y una canción lo consigue y, que además disfruten haciéndolo?:

"-Es un juego verdad ¿no, Mary Poppins? 
- Bueno depende de su punto de vista. Verán, en cada trabajo que debe hacerse hay un elemento de diversión. Encuentras la diversión y el trabajo se convierte en un juego y cada tarea que debes hacer se vuelve fácil, una diversión (…)  "
Fragmento del diálogo de la película de Walt Disney Mary Poppins (1964)

Que tengáis un buen día.
Montse


Referencias: Alta diversión de Eduardo Jáuregui y Jesús Damián Fernández  (Alienta Editorial)
                   La práctica de la Inteligencia emocional de Daniel Goleman (Editorial Kairós)


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