martes, 20 de julio de 2010

Acción versus lamentación




¿Qué tal te va?

Fatal, mucho trabajo, todo lo tengo que hacer yo, estoy rodeado de una panda de inútiles, sólo hay que errores, no tenemos medios, para lo que me pagan, si hubiera entrado en otra empresa, si hubiera estudiado una carrera, si no tuviera tantos gastos, si mi jefe fuera de otra manera, es que hay crisis, la culpa es de administración, la culpa es de comercial, no tenemos producto, yo no puedo hacer NADA.

Yo no hago NADA, perdón sí; me lamento.

¿Te suena?

Lamentarse es muy común. Todos lo hacemos en algún momento dado. Lo malo es cuando se convierte en una práctica habitual, incluso en la única práctica. Podemos andar mirándonos el ombligo y quejándonos de nuestra situación pero sin mover nunca un dedo para mejorarla.

Ante la lamentación debe prevalecer la acción.

¿Hay un problema? Toma como punto de partida la situación actual y ponte como reto mejorarla. Actúa desde el presente, desde la posición en la que te encuentras. Utiliza y archiva el pasado como base de datos de la que puedas recoger información y experiencia, cuando las precises; pero no te estanques en él.
No te regodees en las cosas negativas, planta cara y estudia la forma de solventarlas. Tus críticas han de ser constructivas, siempre enfocadas en la acción. No te conviertas en una plañidera, es lo menos productivo y lo menos agradable para los demás.Generalmente la gente huye de las plañideras. Podríamos hablar de conducta tóxica.


Siéntete responsable, pero no culpable de tu situación y afróntala orientándote hacia donde quieres ir.

Actúa de forma:

Positiva: Piensa en lo que quieres más que en lo que no quieres.

Proactiva: Piensa que acciones puedes llevar a cabo que estén bajo tu control y actúa. No esperes golpes de suerte ni milagros.

Específica: Define tu objetivo de la forma más clara posible.

Analítica: Piensa en las ventajas y desventajas que obtendrás al alcanzar tu objetivo. Hay veces que nos instalamos en el lamento, pues nos aporta algunos beneficios y tememos perderlos, como por ejemplo la compasión de los demás. Sé sincero contigo mismo.

Dicen que todo es bueno, incluso lo malo, pues para apreciar la vida en toda su plenitud y valorarla, también hay que experimentar momentos difíciles. El reto está en saber sacarles partido.

Que tengáis un buen día.
Montse



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